lunes, 11 de mayo de 2009

MOTIVACIÓN PERSONAL


ORIGEN CASUAL-CAUSAL


Cantaba sin parar sentada frente a una gran mesa. Movía las piernas entrecruzadas por los tobillos

adelante y atrás, adelante y atrás, adelante y atrás…

Tarareaba, silbaba, susurraba.

La vista eternamente concentrada en un papel grande, rugoso, absorbente, cálido, esponjoso,

plegable por inercia.

El pincel se me quedó chico. No nos entendíamos. O fue que me aburrí de su conversación. O el

detalle de ensuciarme las manos “sin querer”.

O no sé.

El caso es que empecé a usar un dedo; luego todos. Partes de la mano; luego toda. La otra mano.

A dúo.

Y se me quedó chico también el papel. Y los colores. Y el cuerpo.

Cantando sin darme cuenta, como cuando eres niño, y feliz sin cuestionártelo.

Cantar y pintar.

Pintar según cantaba. Cantar según pintaba.

Pintar y cantar.

Después de alejarme y usar las razones de estos años, me doy cuenta de que no hay mejores

maneras que las de cuando eres niño. Libre.